Siento ira

Aquí y ahora

Siento ira

Puedo localizar la emoción justo en la garganta y el corazón.

Hoy he decidido convivir con ella, como si fuera una vieja amiga; que lo es. Una amiga rechazada y discriminada, indeseada.

No voy a buscar el por qué, ni el origen, recuerdo o fantasía. No voy a luchar contra ella, ni a silenciarla y hacer como que no está. No voy a intentar deshacerme de ella, para sustituirla por otro algo que me haga sentir más cómoda.

Mi ira, mi incomodidad, y de aquí no me muevo. Porque estoy aquí y ahora, y quien ha decidido acompañarme es esta ira.

Con agradecimiento y hospitalidad le abro la puerta, y le ofrezco un cómodo y cálido sitio en el que posarse. Cuando sea el momento, y siempre llega, me mirará a los ojos agradecida y volverá a salir por la puerta.

Decido aquí y ahora reconciliarme con todos los aspectos que hay en mí, cómodos e incómodos. Me honro y me respeto, en cada estado y en cada momento de mi existencia.

Si algo he aprendido sobre estar en el aquí y el ahora durante todos estos años es que no se trata de una cuestión simple. Nos es sencillo abrazar el presente cuando nos sentimos cómodos, sobre todo con lo de dentro. Pero en el momento en el que compartimos nuestro espacio interior con cosas que nos incomodan, tendemos a:

  • Huir
  • Cambiarlo
  • Entenderlo
  • Distraernos
  • Ignorarlo

Todas estas estrategias tienen en común una sola cosa: el rechazo. Cuando rechazamos a lo que sea que nos incomoda (emoción, pensamiento, sensación, experiencia) y que estamos experimentando, nos rechazamos a nosotros mismos por igual. 

Una forma de rechazo muy sutil que nos suele pasar inadvertida es la sanación. Si algo nos incomoda orientamos nuestra voluntad a sanarlo, pero en este punto debemos ser transparentes con nosotros mismos ¿no es otra forma de huida? ¿no es rechazo? La sanación puede ser necesaria en muchos casos, pero en otros puede conducirnos hacia un camino de desgaste. La sanación desgasta cuando partimos de un lugar equivocado para llevarla a cabo. La verdadera sanación no es una huida, es un abrazo, es convivencia y es reconocimiento.

Porque todo rechazo, es rechazo al aquí y ahora. Porque cuando rechazo me desalineo de mi equilibrio y mi verdad. La aceptación es deseable, no por sí misma, o porque esté de moda, sino porque es parte de nuestra esencia. Lo que es, no puede ser cambiado, solo puede ser aceptado. Una vez lo aceptemos si hay algo que queramos cambiar podemos hacerlo tomando una decisión distinta.

La existencia es un juego en el que participamos por voluntad. Seamos curiosos, conscientes y amorosos.

P.D: Nada ha sido puesto en el mundo con la finalidad de desagradarte. Respira, recupérate con amor y sobrepasa el velo más allá.