Aquí y ahora
¿Aún continúas pensando que dormir es darle al pause hasta
el día siguiente?
Cuando dormimos continuamos existiendo, no fuera del cuerpo,
sino mucho más allá.
La vida, nuestra vida, no tiene botón de pausa, la
existencia es un continuo que se da a través de diferentes estados, cada uno
con sus características concretas.
Por todo ello, dormir es vivir, es existir, es ser, y los
sueños son otra forma que toma nuestra expresión en la existencia.
En mi caso, hace años que vivo muy consciente de este continuo
(y no digo completamente consciente porque sigo en el camino, y por respeto y
prudencia a las condiciones de nuestra vida presente en este plano no debemos recordar
todo).
Los sueños son símbolos e información, sí, pero también son
vida, somos nosotros viviendo mucho más allá de este plano material.
Los sueños no son habitaciones mentales en las que nos
encontramos encerrados a través del inconsciente. A veces nos lo puede parecer,
pues algunos son muy oscuros. Pero los sueños son libertad, son las llaves y a
la vez las puertas que nos conectan con nuestra naturaleza ilimitada y eterna.
Este mismo plano es otro sueño más. Sí, sé que da vértigo dejar
que esta idea si quiera roce nuestra percepción, pero así lo he experimentado,
y otros muchos seres a lo largo del recorrido de esta consciencia.
Existimos atravesando puertas entre sueños, el único momento
en que dejamos de hacerlo es cuando encarnamos la vuelta a casa.
Los sueños son de muchos tipos, pueden tener las
características más diversas, pero tienen algo en común: nuestra consciencia,
sea de una forma más completa o velada (tengamos la capacidad de ejercer
nuestra voluntad o no en el sueño).
Una de las diferencias entre los sueños es el diferente
grado de materialidad. En este plano, por ejemplo, experimentamos un alto grado
de materialidad, y por ello, pivotamos en todo lo que creamos alrededor de la
misma. Medimos con la materia, hasta tal punto que la materia ha pasado a medirnos
a nosotros, es decir, se ha dado la distorsión de que el creador es creado y
limitado por el sueño, y no al revés.
¿Por qué vuelvo a un sueño concreto una y otra vez? ¿por qué
despierto siempre en este cuerpo? Porque tu punto de consciencia (como dicen
los chamanes) está anclado en este plano y en este presente, y este punto de
consciencia es limitado a ti (este cuerpo, esta personalidad, esta mente, este
fragmento de casa (Dios)). Vuelves una y otra vez porque tu voluntad es
experimentarte a ti aquí y ahora, por eso te parece que el resto de los sueños son
irreales y que esto no es un sueño. Por ello aquí, en este plano, diferenciamos
entre sueño y realidad.
Esta perspectiva quizá no sea practica para la vida humana
del día a día, y es obvio que es discutible para nuestra psique. La lógica, la
mente y el ego se resisten a esta verdad del alma, y es comprensible pues aquí
tenemos que convivir con la materia y con las proyecciones que estamos creando
a cada instante.
Pero esta perspectiva es necesaria y curativa para nuestra
alma, pues nos conecta con nuestra verdad interior, nuestra naturaleza real. Para
existir siendo humano en equilibro, se requiere que ambas naturalezas sean
tenidas en cuenta: que podamos aferrarnos a la perspectiva de poder diferenciar
entre sueño y realidad, y a la vez, poder aceptar y convivir con nuestros
sueños como la continuación de nuestras vidas mucho más allá de una psique y un
cuerpo.
La trascendencia no es un deseo vacuo que nos conduce al error.
La trascendencia es todo lo que somos, y, por lo tanto, todo aquello que
podemos crear. Por más que nuestras creaciones en este presente se hayan
distorsionado, esto no es una razón para rechazar nuestro núcleo de
autenticidad, aquello que posibilita que seamos libres. La realidad y el sueño
son dos expresiones de un mismo tú, de una existencia experimentándose a sí
misma a través de todas las posibilidades de la consciencia.
Mira en tu interior, experiméntate, limpia tu visión y
explora sin prejuicio. Mira a tus miedos más profundos cara a cara, y ve que te
surge ¿quizá huir? ¿quizá luchar? ¿quizá paralizarte?, o a lo mejor simplemente
esbozar una dulce sonrisa ante ellos.
Examinar todo esto (la perspectiva de los sueños y a ti
mismo) no requiere fe. Requiere que estés dispuesto a ser científico, a plantearte
realmente las grandes cuestiones sobre las que se sostiene tu existencia, que
no es más que tu día a día, tu presente absoluto.
Puedes probar una cosa: esta noche ve a dormir con la consciencia
de que tú vas a continuar mucho más allá de que el cuerpo alcance un estado de
reposo, de que vas a seguir experimentándote y de que lo que eres realmente no
está limitado a unas condiciones de materia, ni a una psique operativa.
Sueña, amado trotamundos. Guardián de las llaves y las puertas que conducen a casa.

Aclaración. Esta perspectiva no busca desmerecer esta existencia presente del resto de existencias. Un sueño tiene la misma importancia y entidad, más allá de su grado de materialidad. Si vuelves una y otra vez a este punto de consciencia, a esta existencia presente, a este cuerpo, hónralo, respétalo y disfrútalo. Despierta en ti la capacidad de albergar todo un cosmos en tu corazón, y de proyectarlo a través de tu semilla en este mundo.
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Apuntes. Sueños y realidad forman parte de nuestra naturaleza dual en este aquí y ahora, pero que se unifica en nuestra verdadera esencia. Esto esta muy bien reflejado en las siguientes citas, ambas de Albus Dumbledore (un mismo ser, dualidad y unidad a la vez):
"En los sueños encontramos un mundo enteramente nuestro. Que se sumerja en su más profundo océano, que sobrevuele la más alta nube".
"No es bueno dejarse arrastrar por los sueños y olvidarse de vivir, recuérdalo".
-Albus Dumbledore