Aquí y ahora
El amor incondicional no es una elección, es lo que eres.
Si podemos definir desde esta experiencia humana de la forma
más fiel y precisa lo que somos, nuestro origen y esencia, es llamándolo amor
incondicional.
Este amor se da absolutamente, pues es uno y solo uno, y,
además, se da en un todo, sin grado.
El amor que conocemos durante nuestra experiencia humana es
una de las expresiones y los reflejos de este amor incondicional. A veces es un
reflejo más acertado, y otras, está algo distorsionado, pero lo importante es
que es testigo de la existencia de nuestra naturaleza más profunda.
La emocionalidad es una de las expresiones tangibles de este
amor incondicional. Las emociones nos ayudan para que nos demos cuenta de que
estamos vivos, de que somos sensibles a nuestra experiencia, y de que nos ampara
todo nuestro amor, pues nos guían para que la sanación, el recuerdo de quienes somos,
sea posible.
Este amor no es una elección, pues conforma al existir en si
mismo. El cosmos al completo es amor incondicional en naturaleza y esencia.
Simplemente es lo que es, y lo expresa con las herramientas de las que dispone.
Y bien, pero ¿qué es exactamente eso de ser amor
incondicional? Porque, a veces, vivimos la experiencia de que nos hemos
olvidado de lo que somos, y necesitamos ese cálido empujón que despierte el
recuerdo en nosotros.
El amor incondicional es una experiencia de autoconsciencia caracterizada
por el equilibrio, la alineación, la serenidad, la certeza y el gozo en uno
mismo. Amor incondicional es casa, es Dios, y eres tu en todas y cada una de tus
expresiones en el cosmos y mucho más allá de él.
Muchas gracias
